HUMOR CIENTÍFICO

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martes, 23 de febrero de 2016

Aníbal en Cannas



       Ayer tuve una clase divertida en cuarto de ESO. Tan divertida que, no recuerdo cómo, terminé mencionando a Aníbal.
-         ¿Y ese quién es?- preguntó un alumno.
-         Desde luego que poca cultura…- contesto con sorna y una sonrisa en los labios.
-         A mi suena de una peli- dice otro.
            A saber de qué peli le sonará a éste, pienso para mi mismo.
-         Aníbal- digo- fue el general cartaginés que cruzó los Alpes  con los elefantes y derrotó a los romanos en la batalla de Cannas.
-         ¿Qué es eso de una cana?- salta el alumno.
Así que hablo un poco de Aníbal y les digo que es una historia muy interesante. Me pican para que la cuente pero yo no muerdo el anzuelo, ya que su intención es perder la clase de física que es mucho mas aburrida, dónde va a parar. Así que les prometo escribirla en el blog.
Corre el año 221 aC. Aníbal Barca se hace elegir jefe del ejército de Cartago en Hispania. Ha mamado desde pequeño el odio hacia Roma que su padre Amílcar Barca (Baraq, el rayo) le ha inculcado. Un  odio que nace del convencimiento, labrado a sangre y fuego durante la primera guerra púnica, de que Roma sólo entiende un lenguaje: morir o vencer. Roma pierde una, dos, cien batallas pero siempre gana la guerra.
Así que Aníbal prosigue la tarea de su padre: la conquista definitiva de Hispania y el restablecimiento del poderío militar y económico de Cartago. Pero una ciudad amiga de Roma se le opone. Es Saguntum y su toma, a pesar de las advertencias romanas, es el comienzo de la segunda guerra púnica. Guerra que Aníbal sabía que terminaría por llegar.
Los romanos pensaban ganar la guerra de forma fácil trasladando dos poderosos ejércitos: uno a África para atacar Cartago y otro a Hispania para endentarse a Aníbal.  Pero Anibal tiene otros planes: en una decisión táctica y estratégica genial, decide pasar con su ejército atravesando los Alpes en octubre de 218 aC, lo que parecía imposible en esa época del año. Tiene muchas pérdidas pero se presenta en territorio galo-romano, liberando tribus e incorporando guerreros galos a sus filas, lo que le permite recuperar las terribles pérdidas del paso alpino.
Cuando llega a Italia derrota a los ejércitos romanos en tres batallas consecutivas: Ticino. Trebia y lago Trasimeno. Sus victorias fueron tan contundentes y su prestigio tan grande que durante dos años Roma solo se dedicó a hostigar a Aníbal, evitando una batalla frontal pero observando impotente la devastación de su territorio.
Por fin, en agosto de 216 aC Roma conjuró el mayor ejército que jamás había puesto en un campo de batalla:  87.000 hombres y caballería, lo mejor de la república romana (hasta entonces legiones  imbatibles)  perfectamente armados. Aníbal se les oponía con unos 50,000 hombres, muchos ellos galos poco fiables y disciplinados.
La batalla tuvo lugar en Cannas un campo cerca de un rio. Los romanos pusieron a su infantería en el centro ocupando una extensión de kilómetro y medio, formando filas muy profundas en hombres, y dos destacamento de caballería en los extremos. Aníbal opuso una infantería en el centro con los galos delante y los veteranos fiables detrás, con un doble objetivo: evitar la huida de los galos (y el hundimiento del ejército y su posterior destrucción) y poder moverse hacia los extremos. Su caballería pesada (mas potente) se opuso a la ligera romana y su caballería ligera númida a la pesada romana, confiando en la habilidad de los númidas para contener a la poderosa caballería romana.
Al comenzar la batalla, el centro romano atacó a los galos de Aníbal que se fueron retirando poco a poco, mientras que los extremos del ejército de infantería se mantenía firme con algunos veteranos. Con el tiempo la línea cartaginesa se convirtió en una media luna hacia afuera mientras los veteranos de Aníbal se trasladaban poco  a poco hacia los lados, reforzándolos y alargando la media luna, formando un semicírculo.
Mientras tanto la caballería númida contenía a la romana y la caballería cartaginesa destroza a la ligera romana, quedando libre para atacar a la pesada romana por la espalda.  La huida de los jinetes romanos permitió a la caballería cartaginesa rodear por la espalda a las legiones romanas, que quedaron atrapadas entre la media luna de los hombres de Aníbal y sus jinetes. La infanteria estaba tan junta dentro de la bolsa que los hisotriradores antiguos decían que los legionarios no podian ni alazar sus escudos. Después la carnicería: unos 70.000 romanos muertos
Cannas está considerada la mayor obra de arte bélica de la historia y a Aníbal el mayor general. Lástima que de ella consiguiese escapar vivo un joven que mas adelante consiguió la derrota definitiva de Cartago y su gran general.. pero ésa es otra historia.