HUMOR CIENTÍFICO

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¿Con qué se cura la anemia? Con Fe

martes, 19 de mayo de 2015

EXPERIMENTANDO EN FIBES

   Del 7 al 9 de Mayo de este año se celebró la feria de la ciencia de Sevilla. Yo nunca había ido a este tipo de eventos, porque pensaba que iba a ser algo aburrido y superfluo. Después de ir este año me ha quedado claro que no hay nada mejor que la ignorancia (en este caso la mia propia) para cometer errores garrafales.
  Porque la feria es todo lo contrario de lo que yo pensaba. Es divertida. Es interesante. Es amena. Sirve  para ilustrar con ejemplos prácticos algunos aspectos teóricos de nuestras asignaturas que, por falta  de tiempo y materiales, no podemos ilustrar de forma adecuada en los centros educativos.
   La feria crea ilusión por la ciencia y la experimentación en los  alumnos y también en los profesores. Nos ayuda a mantener viva nuestra vocación por la enseñanza de la ciencia. Además consigue establecer un clima de cercanía entre el maestro y los aprendices; lo que influye de forma positiva en el día a día del aula: la complicidad entre el que enseña y el que aprende me parece algo importante  para enseñar (por lo menos es mi caso y yo la busco, con mejor o peor  acierto).


                                                  Entrando en la feria el sábado

    Mi travesía por los diferentes tenderetes resultó una aventura deliciosa; con toques de asombro, diversión, aprendizaje, enseñanza, humor y, por qué no decirlo,  hasta de locura, al ocurrírseme la idea (¡horror!) de hacer algo parecido a la feria con los alumnos de ámbito.
  Me encantó experimentar cómo las patas del insecto corteza se enganchaban en mi piel. Su cuerpo de alien resulta fascinante de contemplar y no es difícil imaginárselo como la inspiración original de muchos de los bichos que salen en las pelis de ciencia ficción.  A mi lado un hombre tenia en su mano una especie de cucaracha gigante que sólo dios sabe de dónde la habían sacado sus propietarios (reconozco humildemente que fui incapaz de tocarla,  aunque los chavales me lo ofrecieron varias veces).

                                  Insecto corteza                                     Cucaracha XXL

  En otro lugar me llamó mucho la atención un hormiguero real construido en una caja rectangular transparente. Un año de duro trabajo de las hormigas estaba plasmado en esa caja.  A su lado otra caja similar pero con tan sólo semanas de vida. Los alumnos habían introducido una alúa (hormiga reina con alas) y ella sola había llegado a producir y construir el hormiguero. Me quedé un rato observando la distribución y contenido de las  diferentes salas de esa casa  subterránea (mientras, en un stand cercano, un pollo de ave rapaz me miraba con pinta de no saber muy bien que hacía él allí).


                   Hormiguero  

  En el stand de “la ciencia no se jubila” pude comprobar como los profesores que ya no dan clase siguen sintiendo el gusanillo del amor por enseñar, volcando toda su experiencia docente en el diseño de experimento sencillos y tremendamente efectivos desde el punto de vista didáctico.  ¿Es posible, me pregunto, construir una maqueta mas sencilla que muestre de forma tan clara el funcionamiento de un aerogenerador (“molino de viento” para algunos alumnos) y de la energía eólica?.



                                                   Maqueta de energía eólica

   En el stand del Centro Nacional de Aceleradores pude contemplar el “cañón de Newton”, que disparaba pequeñas bolas de acero a gran velocidad basándose en un sencillo principio de dinámica y usando pequeños imanes. También tenían un fantástico aparato  que mostraba de manera muy vistosa  las características de la fuerza de Lorentz, fuerza que aparece cuando un campo magnético actúa sobre cargas en movimiento. Me pareció un experimento impresionante, tanto que grabé un vídeo para mis clases de física de segundo de bachillerato. Y lo hago porque siempre he creído que el alumno que “ve” un principio de la física es mas capaz de comprenderlo.
     Pero de todo lo que ví lo que mas  me llamó la atención fue la cara de sorpresa de los visitantes mas pequeños. Los sencillos experimentos de nuestra “magia del agua” sobre tensión superficial aparecían a  sus ojos como verdadera magia, no como trucos de magia.
    Observaban extasiados el efecto marangoni que se produce al romperse la tensión superficial de la leche al añadir un tensioactivo (jabón). Su boca dibujaba un “oh” muy grande, mirando a continuación incrédulos  a los maestros de ceremonias, nuestros chicos.


    Y ese es otro de los aspectos interesantes de la feria. Nuestros alumnos demostraron su autonomía y fueron capaces de explicar con mucha eficacia y soltura (y mucha paciencia, lo que es una gran virtud) los diferentes experimentos. Todo lo cual dice mucho de su esfuerzo y el de mis compañeros (la profesora de proyecto integrado, de artes gráficas, el profe de dibujo, los biólogos, etc). 

  Y si tienes la suerte de encontrarte en la feria a algún querido amigo y compañero de facultad (lo que es probable en ese ambiente) pues el día te puede resultar muy completo.

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