HUMOR CIENTÍFICO

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¿Con qué se cura la anemia? Con Fe

viernes, 20 de junio de 2014

HASTA SIEMPRE

   Hace mucho, mucho tiempo, un profesor era esa persona que podía darle a tu hijo los conocimientos y educación necesarios para que tu hijo pudiese vivir un futuro mejor que el tuyo. Mejor, desde luego,  que el de la gran mayoría de padres que llevaban a sus hijos a la escuela pública; padres humildes que eran hijos de la guerra civil o de la posguerra franquista.
   En esos tiempos el profesor tenía autoridad, era muy respetado por todos y sus palabras, recomendaciones y opinión eran casi ley para muchas personas.
   Desgraciadamente ese concepto del profesor hace ya tiempo que yace enterrado en una profunda tumba, casi una fosa común, desconocida y olvidada.
    Para muchas capas de la sociedad sólo son visibles nuestras amplias vacaciones, nuestros horarios limitados con pocas horas de clase y nuestros muy buenos sueldos (en su opinión, claro). Somos, a sus ojos, funcionarios privilegiados que tienen el honor (a veces dudoso, según  el alumno que te toque) de cuidar a sus hijos , cuando no entretenerlos. Y aprobarlos a ser posible.
   Pero los políticos hablan bien de nosotros. Somos el pilar de la sociedad, la Educación es lo mas importante para un pueblo y nosotros somos las piezas básicas y todo eso.
  Todo queda en agua de borrajas cuando se les pide que se comporten conforme a sus palabras. No saben lo que hacemos y por qué lo hacemos, nos fríen a tareas burocráticas, nunca nos consultan; jamás toman en consideración nuestra opinión cuando se la damos en informes que ellos nos piden … pero que duermen el sueño eterno en cajones. Insisten en que enseñemos en forma y manera que sus propios técnicos desconocen. Podría seguir muchas líneas mas. No merece la pena.
  Los pedagogos, psicólogos y psicopedagogos nos ven como cavernícolas de la era de los dinosaurios, anclados cabezonamente en la prehistoria educativa. “Quieren enseñar sólo conocimientos”, dicen unos. “ No saben lo que son las competencias”, dicen otros. “No conocen las deficiencias educativas de los niños y cómo abordarlas”, dicen todos ellos. Nos ven como seres mortales, no como los superprofes capaces de explicar ciencias  a cualquier nivel educativo a niños con síndrome de down, hiperactivos, disléxicos, sordos, sordomudos y cualquier otra cosa que se os ocurra y en la que ellos si son capaces.
   Y para colmo algunos profes somos masoquistas. Unos nos empeñamos en serlo a tiempo completo: si en agosto os encontráis en la playa a un friki leyendo un libro titulado “un científico a la orilla del mar”, ten por seguro que es un profesor de física e incluso que se llame Centeno. A otros les encanta irse de viaje con alumnos a sitios lejanos... para después no dormir, muertos de responsabilidad. Y mas.
  ¿Por qué, entonces, seguimos aquí?. Por el vil metal, faltaría mas. Pero os aseguro que el profesor que está sólo por dinero, acaba pasándolo muy mal.. o pasando de todo.
   Vosotros los alumnos, hacéis que esto sea soportable. Que el curso próximo empecemos con fuerzas renovadas. Vuestro reconocimiento y esfuerzo es nuestro éxito.
   Y si además hay feeling con un curso, el sentimiento es.......
   Por eso, desde este blog, que también es vuestro, os doy las gracias.
   Gracias Marina, por tus palabras en mi blog.
   Gracias Laura, por tu esfuerzo en química.
   Gracias Pepe, por ayudarme siempre que te lo pedía.
   Gracias a mis alumnos de física por elegir física.
   Gracias Conchi...... por ser Conchi.
   Gracias Amparo, Celia, Alexis, Paula, Aurea,  (y algún otro) por venir a verme algunos jueves por la tarde.
    Gracias a todos por aceptar mis suspensos casi tan bien como mis aprobados.
    Gracias Carmen por tu simpatía casi continua.
    Gracias Alejandra por tu atención permanente.
    Gracias Miguel Angel por tus palabras del miércoles.
    Y gracias a todos por insistir en invitarme a vuestra fiesta.

   Ahora empieza para vosotros una nueva etapa. Sois universitarios o lo seréis en breve, dentro de un par de meses. El Llanes os ha enseñado a volar. Hacedlo alto y bien.

miércoles, 18 de junio de 2014

EL PROFE MALO

   8:30 horas, facultad de derecho, planta semisótano. Camino con paso lento portando en mis manos un sobre con exámenes de selectividad. Mi mirada se cruza con la de decenas de jóvenes que vienen a examinarse.
   En sus miradas detecto mezcla de esperanza y miedo: toda una vida futura en una sola jugada de póker. Y yo llevo en esos sobres marrones las bazas del enemigo.
   Comprendo que en esos momentos soy el dragón escupe-fuego, que puede que dentro de breves instantes los abrase con llamas de colores (verde de literatura, azul de química, amarilla de filosofía…).
    Por eso, cuando empiezo a llamarlos para el examen busco un poco de complicidad. Si un profesor busca siempre, siempre, encuentra una oportunidad de serlo. Nombres raros o alumnos que se esconden al final de la masa, como el pez que se refugia en la globalidad del cardumen; son anécdotas que sirven para hacer una pequeña broma, esbozar una sonrisa,  poner cara de asombro o añadir un comentario amable.
   Ya no soy es dragón, sino un profe de instituto como el suyo, en sus términos casi un colega. Me hablan. Algo, no mucho. Dos o tres palabras. Suficiente para soltar lastre y verse todos un poco mas a flote, mas seguros.
   Ya en el examen respondo con amabilidad a preguntas tontas, fruto del nerviosismo que les obliga a pensar que quizás no se pueda escribir en la hoja del examen o que le calificarán con cero por no poner “opción B”.
   Cuando veo el examen de matemáticas pienso (yo, que no soy experto): “es muy difícil”. Pero bueno, me digo, el “profe malo” de Chacón los ha preparado muy bien. Si alguien puede hacerlo bien, esos son nuestros alumnos.
   En la hora de la verdad, cuando vamos a enfrentarnos al dragón multicolor de la selectividad, sólo la agilidad de la preparación, la espada del conocimiento y el escudo del esfuerzo previo, aseguran salir con vida del trance. Y en eso son indispensables los profesores especialistas en armamento: cuanto mas amplia la panoplia de armas, mejor. Y gracias a Dios, tenemos profes así en el Llanes.
   ¿Y los que no os vais a  enfrentar al monstruo coloreado, qué?. Yo os digo que, en la vida, siempre hay monstruos que esperan: hidras de muchas cabezas, medusas con serpientes de miradas petrificantes, entrevistas de trabajo, exámenes de oposición a policía o jardinero del ayuntamiento; quizás un jefe muy, muy, exigente.
   La habilidad, el arrojo y valentía  para superar el envite dependerá de vuestra capacidad de esfuerzo y superación, de vuestro trabajo continuo para adquirir los conocimientos, capacidades y nivel de trabajo exigidos.

   Y eso, como  mejor se aprende es a través de profes como Chacón ….. y otros no tan “malos”, como yo ( al menos en eso espero y confío).