HUMOR CIENTÍFICO

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miércoles, 9 de abril de 2014

GÉNESIS


     “Al principio Dios creó el cielo y la tierra. La tierra era algo informe y vacio, las tinieblas cubrían el abismo, y el soplo de Dios se aleteaba sobre las aguas.
     Y entonces Dios dijo. “Que exista la luz”.
                                                                     La Biblia: el Génesis

     Y la luz se hizo. Ese momento los físicos lo conocen como el big-bang, la gran explosión que dio origen a nuestro universo. La densidad de energía (energía por unidad de volumen) era enormemente alta y todo el universo estaba lleno de luz (energía radiante). Podríamos decir que el universo estaba formado por espacio vacío y energía.
     Al expandirse el universo y aumentar la cantidad de espacio vacío, el universo se enfrío. Y llegó a enfriarse tanto, que la energía colapsó en materia: primero en electrones y quarks, que se unieron formando protones y neutrones al continuar la expansión. Al proseguir el enfriamiento se formaron átomos de hidrógeno, helio y algo de litio, unos 300.000 años después del big-bang.
    Y así la oscuridad volvió al universo. Pero por poco tiempo. Las nubes de átomos que formaban las galaxias, condensaron en estrellas y, al hacerlo, la temperatura del centro de la estrella alcanzó el valor suficiente para que ocurrieran reacciones nucleares en su interior y se encendieron como luciérnagas en el espacio vacío. Y la luz volvió a la creación.
    Algunos millones de años después muchas de esas estrellas, las mas grandes, acabaron su combustible nuclear, el hidrógeno, y volvieron a contraerse, aumentando su temperatura y haciéndose muy calientes. Tan calientes, que ocurrieron nuevas reacciones nucleares que cocinaron elementos mas pesados: átomos de carbono, nitrógeno, oxígeno, hierro, surgieron de ellas. Durante el proceso las estrellas explotaban y enviaban al espacio estos átomos nuevos.
   Mucho después, El material expulsado por estas explosiones (novas, supernovas), junto con mas hidrógeno y helio del espacio, formó nuevas estrellas. Pero ahora con planetas a su alrededor . Y en uno de ellos, unos 14.000 millones de años después, unos primates curiosos ven la luz de las estrellas, observan y piensan sobre ella.
    También nosotros, los seres pensantes, somos objetos luminosos y no en sentido retórico o poético, sino literal. Emitimos luz, pero nuestra temperatura es tan baja, que emitimos luz infrarroja (IR). Luz que no podemos ver, ya que tienen demasiada poca energía para que nuestros ojos puedan detectarla. Nuestros ojos ven las partículas de la luz (los fotones) que tiene una energía mayor, la que corresponde a la luz visible (roja, azul, verde...). Por eso no vemos nuestra propia luz en un cuarto oscuro.
     Pero si la temperatura del cuerpo alcanza unos 600 ºC, éste emite luz de color rojo, como la de las brasas que podemos ver en el vídeo.
    Si la temperatura aumenta, por ejemplo, echando un papel que se quema, la luz emitida tiene mas energía y aparecen fotones de color azulado, verde (5.500 ºC) e incluso luz blanca. (mezcla de fotones de todos los colores).
     El proceso de emisión de luz de un cuerpo debido a su temperatura se llama radiación térmica y su ley fundamental es que la frecuencia de la radiación emitida ( y por tanto la energía del fotón emitido) aumenta con la temperatura.
     Es estimulante pensar lo poco luminosos que nos hizo Dios en un sentido físico y la potencia a la que brilla nuestra mente.

2 comentarios:

  1. jeje Manuel... ¡cuánto te gusta mirar hacia los cielos! Y lo entiendo ÜÜÜ

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  2. Siempre es bueno mirar al cielo...no vaya a ser que se nos caiga algo encima.

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